Sobre la vejez

19 abril, 2015 § 2 comentarios

38927073a5ec6866817d31a8195fa994

La pasada semana tuve que viajar de manera inesperada a mi tierra natal. A mi abuela le había dado una embolia, y aunque no ha sido muy grave, tenía la necesidad de verla y estar con ella unos días.

Ahora mismo está en un hospital especializado en este tipo de enfermedades, concretamente en la planta de convalecencia, donde comparte habitación con otra mujer.

Pasé todas las tardes de la pasada semana allí, con ella, charlando, recordando y riendo. Fueron momentos bonitos, de esos que te hacen regresar a casa con una sonrisa, pero lo cierto es que me hizo reflexionar mucho sobre la parte menos agradable de la vejez.

Había en aquella planta abuelos y abuelas muy enfermos, algunos con la mirada perdida y el cuerpo inutilizado. Personas que una vez fueron jóvenes y fuertes y que ahora dependen completamente de los demás, de sus cuidados y atenciones, totalmente a merced de las decisiones que se tomen sobre ellos.

Sus cuerpos tapados con batas de andar por casa, algunos casi desnudos, con el pudor perdido a causa de la enfermedad. Ahora hay gente que les da de comer, que les viste, que les lava, han perdido el control de su propio cuerpo.

Avanzaba por el pasillo y, a través de las puertas abiertas de las habitaciones, veía una estampa llena de melancolía. Los años perdidos se reflejaban en aquellas miradas, lo único que les queda ya son sus recuerdos.

Hay quién dice que la vejez es un viaje de vuelta a la niñez. En muchos sentidos, es cierto.

Se cambian los cochecitos por las sillas de ruedas, pero vuelven a aparecer los pañales, la necesidad de comer con ayuda y el apoyo de un brazo joven para caminar. En algunos casos, también la mente viaja al pasado y se instala en los años de la inocencia. En otros casos, sin embargo, el deterioro físico no afecta a la mente, y la persona es plenamente consciente de lo que le está pasando.

Esta idea me entristece. Quiero creer que los años nos dotan de una necesaria resignación, que llegados a cierta edad terminamos por aceptar que necesitamos ayuda y que ya no volvemos a ser los de antes. Pero no puedo evitar ver algo indigno en todo eso, como si se nos arrebatara ese derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo y el devenir de nuestras vidas.

456cc88c3243cd96e83acffc38aa53b7

Mi abuela está resignada. Tiene la mente lúcida, sabe lo que está pasando, y lo deja todo en nuestras manos, las de su familia. Le decimos una y otra vez que es ella quién tiene la última palabra sobre su situación, sobre con quién quiere vivir a partir de ahora, sobre cómo quiere que se hagan las cosas. Sin embargo, ella está convencida de que somos nosotros los que sabemos lo que más le conviene. Como un niño sabe que depende de sus padres para sobrevivir.

Creo que todos deberíamos ser más conscientes de lo que significa envejecer. De la parte buena, pero también de la menos buena. Debemos estar preparados para vivir ese capítulo de nuestras vidas de una manera consciente y con serenidad, pues en ocasiones debe hacerse muy complicado.

Creo que los que cuidan ancianos enfermos deben ser muy conscientes de que, aunque pueda parecer que no están en plenas facultades (y en ocasiones no lo están), siguen siendo adultos con sus propias creencias, dudas, necesidades y preferencias, y que deben ser escuchados y comprendidos.

Yo me tomo muy en serio todo lo que me dicen mis abuelos e intento aprovechar al máximo los momentos que comparto con ellos. Aunque a veces hacen cosas que denotan el paso de la edad, aunque en ocasiones parece que no razonan como antes, nunca olvido que llevan una vida a sus espaldas y que eso les ha dotado de una experiencia que a mi aún me queda muy lejos.

Todas las personas se merecen una vejez digna y respetada, y ser tenidos en cuenta. Que sean mayores no significa que no tengan capacidad de decisión y opinión propia, que hayan perdido la vergüenza o que les de igual permanecer sin hacer nada durante horas. Ver a algunos de aquellos ancianos totalmente solos, sin nadie con quién compartir una buena charla, me rompía el corazón.

Tenía ganas de compartir estas reflexiones aquí. Han estado dando vueltas en mi cabeza durante toda la semana, y aunque sé que no depende de mí que todo el mundo pueda disfrutar de sus últimos años con dignidad, tengo la tranquilidad de saber que mis abuelos siempre van a ser queridos y respetados y van a estar acompañados en este tramo final de sus vidas. Se lo merecen. Nos lo han dado todo.

Anuncios

Etiquetado:, ,

§ 2 respuestas a Sobre la vejez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Sobre la vejez en yoantesescribia.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: