Las comparaciones son odiosas

14 noviembre, 2014 § 2 comentarios

Encontrado en borzui.tumblr.com

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Qué pesadilla eso de compararse. Últimamente lo hago mucho, y es realmente muy cansado. Surge sin querer, como si dentro de mí hubiera un fuego incipiente que de repente se convierte en una hoguera incontrolable.

A día de hoy me parece muy difícil de apagar ese fuego. Se aviva ante la menor tontería, y me lastima profundamente. Pensándolo bien, creo que ha ardido con más o menos intensidad a lo largo de toda mi vida.

A ver. Pongamos un poco de orden: tengo tendencia a infravalorarme. Eso conlleva que, con demasiada frecuencia, me siento inferior a los demás. Y digo los demás en el sentido más amplio de la palabra: me puedo llegar a comparar con cualquiera que se cruce en mi vida. Siempre hay alguien más simpático, más seguro, más responsable, más profesional, más ordenado, más…algo.

A veces estas comparaciones me incitan a querer cambiar cosas de mí. Los “debería ser más…” (poner aquí cualquiera de las cosas citadas en el párrafo anterior) se amontonan en mi cabeza y me hacen sentir cada vez peor.

Cuando estoy en este estado, siento que no soy suficiente para las personas que me rodean y empiezo a buscar indicios de que se están aburriendo conmigo, o están cansados de escucharme, o se preguntan por qué no mejoro en esto o lo otro. Te podrás imaginar cómo me hace sentir este absurdo boicot interior.

Encontrado en orwen.tumblr.com

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Llegados a este punto, ya estoy inmersa en un espiral de mal rollo del que me cuesta salir y que, para colmo, a veces hace que acabe discutiendo con las personas que más quiero. Estoy ahí, dale que dale, sacándole punta a cualquier comentario y soltando frases como “lo pasarás mejor sin mi” o “con tal persona bien que te ríes” o “me gustaría tener mejor conversación, como tal”. En definitiva, me convierto en un auténtico coñazo (perdón por la expresión).

Y es que, cada vez más, me doy cuenta de la manera en la que mi mente distorsiona la realidad hasta adaptarla a mis creencias. Es frustrante y fascinante a la vez. Frustrante por no ser capaz de controlarlo (todavía) y fascinante por la complejidad de la mente y su psicología. Lo positivo de todo esto es que soy consciente de ello y puedo llegar a erradicarlo.

Las comparaciones empiezan des de la infancia. Mi madre me ha dicho en alguna ocasión que, cuando yo era pequeña, le fatigaban mucho las conversaciones con otras madres por que, de manera aparentemente inevitable, siempre acababan comparando a los hijos. Si había uno que empezaba a andar antes que los demás, por ejemplo, se notaba cierta tensión en el ambiente. Y así muchas otras cosas.

Como en el colegio. ¿Cuantas veces algún profesor hace notar a uno de sus alumnos que ha actuado mal comparándole con el alumno aventajado de la clase? Flaco favor hace a los dos: tanto uno como otro se sienten en el punto de mira y no les favorece en absoluto. Más bien todo lo contrario.

Encontrado en 38.media.tumblr.com

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Crecemos buscando modelos con los que identificarnos. Eso es bueno, pues es una estrategia eficiente para mejorar según mi propia experiencia. Aprender de alguien que ya ha conseguido algo en lo que estoy trabajando motiva y ayuda a encontrar el mejor camino hasta lograr el objetivo. Lo malo está cuando, en lugar de buscar referencias empiezas a compararte, porque entonces frenas en seco y te estancas en los motivos por los que tú no eres como esa persona. Has caído en la trampa.

Me viene a la mente esa frase del libro Tus Zonas Erróneas:

“La propia estima no puede ser verificada por los demás. Tú vales porque tú dices que es así. Si dependes de los demás para valorarte, esta valorización estará hecha por los demás. “

Viene bien recordarla de vez en cuando…todo cambio es posible, y yo se que pronto conseguiré controlar el impulso de comparación. Estoy segura 🙂

¡Feliz fin de semana!

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§ 2 respuestas a Las comparaciones son odiosas

  • aliceyjane dice:

    Me pasa en ocasiones, aunque trato de no enfocarme en eso, a veces la mente se nos queda colgada en ese mismo pensamiento hiriente, de por que no soy yo, que me falta a mi, que hay de malo en mi y asi uno continua hundiendose en auto compasión. La mejor forma es ponerle un alto a ese pensamiento y enfocarnos en lo que si somos buenos. Saluditos
    Jane

    Me gusta

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