Ser o no ser (madre)

31 agosto, 2014 § 4 comentarios

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Es raro, pero parece que hay un día en el que te haces mayor de golpe. A tu alrededor la gente se empieza a casar. Recibes las primeras invitaciones de boda y al principio te hace ilusión, hasta que tener que pagarte un cubierto de 150 euros empieza a parecerte excesivo. Después, llega una oleada de recién nacidos que te hacen recordar que, a tus 30 años, ya deberías estar pensando en ser madre. Ellos y algunas de esas recién estrenadas mamás, que te miran como si hubieran alcanzado el Nirvana y encontrado el sentido de sus vidas en ese pequeño manojo de posibilidades.

A mi siempre me gustaron los niños. Durante mi adolescencia vi nacer a mis primos y compartí muchos momentos con ellos y con hijos de anteriores parejas. Conecto con ellos, les quiero sinceramente, me gusta tenerlos cerca. Sin embargo, nunca me planteé en serio si yo querría tener hijos propios. Siempre pensé que, cuando llegara el momento, lo sabría.

A veces parece que nuestra vida está programada des del momento en el que nacemos. Si miro a mi alrededor, la mayor parte de mis amigos están casados y tienen hijos, tienen sus carreras y sus trabajos y viven una vida que mi madre llamaría “normal”.

Me pregunto cuantos de ellos lo han hecho por inercia, y cuantos por que realmente lo deseaban.

He topado demasiadas veces con miradas de asombro cuando digo que yo tal vez nunca tenga hijos. Que no tengo prisa por casarme. Que no quiero un trabajo convencional. Yo no me siento para nada especial, estoy convencida de que mucha gente cambiaría su vida de arriba a bajo si le dieran la oportunidad de hacerlo sin consecuencias negativas. Sin embargo, la vida les ha empujado en otra dirección y no han sabido nadar a contracorriente.

A mi me atraen las vidas intensas, que siguen un camino propio. No veo ningún atractivo en planificar mi futuro, y mucho menos en función de lo que se espera de mí. Creo, en cambio, en hacer lo que me pida el cuerpo en cada momento, y que para poder escucharme tengo que dejar de prestar atención a todo lo demás.

Ser madre es una decisión importante. Una decisión que marcará mi vida para siempre de una manera u otra. Si algún día decido serlo, quiero que mi decisión sea fruto de un deseo real, de una honesta aceptación de las concecuencias, y de una consensuación con mi pareja. Me niego a dejarme arrastrar por la corriente, a escuchar las voces que me dicen que ya debería ir teniéndolo claro, y que luego puede que sea demasiado tarde. Voces bienintencionadas que quieren que reflexione sobre un tema que todavía me es ajeno, y sobre el que no quiero decidir ahora.

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Últimamente mi vida se ha llenado de anuncios de embarazos. Parejas que van alcanzando las metas que se van poniendo y que, sin querer, te miran con extrañeza por quedarte atrás. De repente, un gran número de personas que concoes entran una zona en la que tu quedas excluída.

Por supuesto, tengo mi propia idea de la maternidad. Alguna vez he imaginado cómo me gutaría criar a mis hijos si los tuviera, y siempre llego a la misma conclusión: querría que crecieran sabiendo que pueden tomar sus propias decisiones más allá de lo que se considera normal. Por que las modas, las costumbres y las normas sociales evolucionan, y lo que es normal ahora no lo era hace diez años. Nuestros padres tuvieron hijos con 22 años, ahora la edad media está en los 30. Y este solo es un ejemplo.

El otro día, una amiga me dijo que tuvo que mentirle a una vecina para que dejara de preguntarle el motivo por el que no tiene hijos aún. “No puedo tenerlos”, le dijo mi amiga, porque por lo visto su curiosa interlocutora no se habría conformado con la respuesta verdadera: “No quiero tener hijos”. Ciertamente, está cansada de tener que dar explicaciones, de que se la considere una insensible o se la tache de poco femenina por el echo de no querer ser madre. Se trata, sencillamente, de una mujer feliz con su trabajo y su vida en pareja, que no quiere cambiar su estilo de vida ni renunciar a lo que es ahora por introducir un nuevo miembro a la familia. ¿Es eso tan raro? ¿Debería sorprender tanto aún hoy en día?

Me alegro muchísimo cada vez que una amiga mía me dice que está embarazada. Sé que es lo que deseaban, y sé que la criatura nacerá en un hogar donde se le espera con mucha ilusión y cariño. Me encanta visitarles en sus casas, tenerles en mis brazos, darles besos y quererles. Cuando veo a una madre y un hijo y percibo esa conexión entre ellos me alegro y les deseo todo lo mejor. Pero, como me pasa con tantas otras cosas en la vida que encierran una gran belleza, eso no quiere decir que quiera vivirlo en mis carnes. Rechazo la idea que me han intentado transmitir algunas madres de que eso es lo mejor que puede sucederle a una mujer en la vida, y que no se está completa del todo hasta haber parido un hijo. Como muy bien dijo Wayne Dyer en su libro “Tus zonas erróneas”:

No existe una manera apropiada para ti, sólo lo que tú decides es lo apropiado para ti, siempre que no les compliques las cosas a los demás o se las dificultes.

Cuando llegue el momento, tomaré una decisión. Si algún día siento que quiero tener hijos, empezaré a planteármelo. Mientras tanto, me gusta estar abierta a un mundo de posibilidades, a otras maneras de vivir, a dejarme llevar por las circunstancias y decidiendo a cada momento lo que quiero y no quiero hacer.

Ser madre debe ser algo maravilloso. Pero por ahora tengo la certeza de que no serlo también lo es. Y eso me hace feliz 🙂

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§ 4 respuestas a Ser o no ser (madre)

  • Me ha gustado mucho este post, me siento muy identificada cuando dices “… no quiero un trabajo convencional…” o “…me atraen las vidas intensas, que siguen un camino propio…” . No es fácil lidiar con este tipo de pensamientos, y resulta muy estresante el tener que dar explicaciones constantes del porqué de tus acciones o pensamientos.
    Vive y deja vivir :).

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    • Gracias por pasarte por aquí 🙂
      Poco a poco se puede conseguir eso de vivir de manera consecuente con lo que pensamos y sentimos. El libro que menciono en el post, “Tus Zonas Erróneas”, es uno de los que más me ha abierto los ojos en ese sentido. Si no lo has leído, ¡Te lo recomiendo! 😀

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  • aliceyjane dice:

    De mi grupo de amigas, soy la unica que realmente no me planteo tener hijos o por lo menos no por ahora y eso que me encantan los bebes y se que tengo mucha quimica con ellos, pero me gusta mi libertad,la vida que llevo y no se quizas en algun momento el reloj biologico me diga que ya es hora…pero quizas no y eso esta bien.

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